Iniciadas las obras del nuevo Antzoki, sin que los próceres municipales consideren viable un plan de viabilidad serio, surgen a los getxotarras un montón de serias y viables dudas
sobre su finalización en los plazos versallescamente prometidos por el Alcalde con la solemnidad propia de Luis XIV.
Es que en recientes Plenos Municipales, muy enfáticamente se descartaba por el Gobierno Municipal la conveniencia de tener un estudio de viabilidad , porque personas bien vinculadas o inoculadas al acervo cultural del pueblo habían aconsejado llevar adelante este Proyecto, considerado como “estrella”, no de mar ni de mareo, sino de ejecución política municipal. Desconocíamos tener tribunos culturales, así que hágase su voluntad, pues donde manda tribuno no hace falta tribunal.
Es natural que surjan dudas más que cartesianas de si nuestros ediles conocen lo que representa un estudio previo de viabilidad, que no es otra cosa que un documento que permite evaluar la rentabilidad económica del proyecto. Para ello se analizan tanto las inversiones (con sus fuentes reales de financiación) y gastos que ocasiona como los ingresos que se prevén obtener.
Estos simples principios que se aplican en toda actividad humana con anterioridad a la puesta en ma
rcha del proyecto, son desechados por el Municipio, con un método bien marxiano: la viabilidad del proyecto de viabilidad resulta inviable por su propia viabilidad. ¿Pretenden los señores ediles imitar a Groucho y Chico Marx en “Una Noche En La Opera”? . Viable posibilidad de éxito asegurado en el inviable Antzoki. Sigamos con la tercera parte contratante.
Al no considerar si para la inversión de 40 millones existen medios de financiación suficientes, se obvia la construcción hacia otro Antzoki menos ampuloso, pero digno para el Municipio. Oídos que no ven, bolsillo que no llora. Todo por la pompa, Majestad. Se ha empecinado el Alcalde, como el inigualable y nunca suficientemente admirado Fernando VII, en hacer SU proyecto contra cualquier ciclogénesis explosiva o tsunami proveniente del Abra. Y el gesto es bien reconfortante: sin la más mínima prudencia de un gestor que no sabe y parece ser que ni se preocupa de conocer el alcance de su ilusionante proyecto. Ojos que no ven, monarca que no parpadea.
Junto a las restricciones del Gobierno Nacional y la enternecedora desidia nuestra por no tener bien determinados los objetivos básicos de financiación, salta cual marioneta de teatro la duda objetivamente REAL de que el Antzoki no se podrá concluir, quedando Algorta con un edificio a medio construir, siendo de un gustoso sonrojo general para los habitantes y ejemplo monumental a la improvisación para la comarca y la provincia.
Estamos a tiempo, permítase el atrevimiento, de EXIGIR que se presente a la ciudadanía las fuentes de inversión y no nos deje este marxiano Consistorio a las generaciones futuras un monumento de ocho plantas a la vergüenza colectiva.
Llegan noticias de los rectores de la Economía sobre un recorte amplio a todos los
planes de ejecución, incluso a aquellos que son creadores de empleo y riqueza ¿qué suerte puede deparar a nuestro proyectado Antzoki que carece de los estudios previos de VIABILIDAD ni siquiera presentados al Pleno Municipal? Sencillamente, esto es una locura.
Estas líneas no pretenden alarmar a los conciudadanos, sino simplemente concienciarles y sacarles de esta nebulosa de desaciertos tan preocupantes.